La naturaleza urbana impulsa ciudades más resilientes y habitables
29 junio 2026
La naturaleza urbana impulsa ciudades más resilientes y habitables
Las soluciones basadas en la naturaleza ganan protagonismo en la planificación urbana. Desde la recuperación de ecosistemas urbanos hasta la creación de infraestructura verde, las ciudades de LAIF City Life muestran cómo integrar naturaleza y desarrollo urbano puede mejorar la resiliencia y la calidad de vida.

Las ciudades vuelven a mirar a la naturaleza
Durante décadas, muchas ciudades latinoamericanas crecieron ocupando ríos, rellenando humedales y sustituyendo espacios naturales por asfalto. El agua dejó de verse como un activo y la naturaleza pasó a considerarse un espacio vacío susceptible de ser urbanizado. Este modelo permitió la expansión urbana, pero también generó nuevos desafíos: inundaciones más frecuentes, pérdida de biodiversidad, aumento de las temperaturas urbanas y una progresiva desconexión entre las personas y su entorno natural. Hoy esa visión comienza a cambiar. Frente a los efectos del cambio climático y a la creciente vulnerabilidad urbana, cada vez más ciudades vuelven a mirar sus ríos, sus parques y sus ecosistemas como parte de la solución. La naturaleza deja de entenderse como un elemento decorativo para convertirse en una infraestructura capaz de aportar resiliencia, bienestar y calidad de vida.
Precisamente esta reflexión está presente en el ciclo de webinarios 2026 impulsado por LAIF City Life junto con tres universidades, entre ellas la Universidad de Aveiro, que aborda el papel de las soluciones basadas en la naturaleza y la infraestructura verde en la construcción de ciudades más sostenibles.
¿Puede un río volver a formar parte de la ciudad?
Durante décadas, muchos ríos urbanos fueron canalizados, contaminados o relegados a la periferia de la planificación urbana. Lo que antes articulaba la vida de las ciudades terminó convirtiéndose en un problema que había que ocultar. Sin embargo, cada vez más ciudades se plantean una pregunta distinta: ¿puede el agua volver a ser un espacio público, un corredor ecológico o un elemento que mejore la calidad de vida? Las experiencias impulsadas por LAIF City Life muestran que la respuesta es sí.
En Barranquilla, los caños de La Ahuyama y del Mercado, que atraviesan el centro de la ciudad, han sufrido durante años problemas de contaminación, sedimentación y pérdida de capacidad ecológica. El proyecto busca transformar estos espacios en un parque lineal que mejore la calidad ambiental y genere nuevos espacios públicos para la ciudadanía. En Belém do Pará, la cuenca Ariri-Bolonha afronta problemas asociados a la ocupación informal, la falta de servicios básicos y las inundaciones recurrentes. La propuesta impulsada por la ciudad busca recuperar los arroyos, reducir riesgos y crear nuevos espacios verdes que permitan restablecer la relación entre la comunidad y el agua. Algo similar ocurre en João Pessoa. El río Jaguaribe, uno de los principales cursos de agua de la ciudad, sufre problemas de contaminación, erosión y ocupación irregular de sus márgenes. El proyecto propone recuperar más de siete kilómetros del río mediante acciones de saneamiento, reforestación y la creación de un parque lineal que permita devolver el río a la ciudadanía.
Aunque cada ciudad presenta realidades distintas, todas comparten una misma idea: recuperar el agua como parte del sistema urbano.
Más árboles, más sombra y mejores espacios públicos
La naturaleza urbana no se limita únicamente a los ríos o los sistemas hídricos. Los parques, corredores verdes y espacios abiertos también desempeñan un papel fundamental en la adaptación climática y en la mejora de la calidad de vida. En Ciudad de Guatemala, el proyecto Gran Pulmón Verde Minerva busca crear un parque ecológico que contribuya a la conservación ambiental, reduzca la vulnerabilidad frente al cambio climático y mejore la calidad de vida mediante nuevos espacios verdes y recreativos. Los árboles proporcionan sombra y ayudan a reducir las temperaturas urbanas. Los parques ofrecen espacios de encuentro, actividad física y convivencia. La vegetación contribuye a gestionar el agua de lluvia y favorece la biodiversidad. La naturaleza deja así de ser un elemento ornamental para convertirse en una infraestructura urbana capaz de prestar servicios esenciales.
Aprender de otras ciudades
Las soluciones basadas en la naturaleza también requieren nuevas capacidades, intercambio de experiencias y espacios de aprendizaje. El conjunto de masterclass promovidas desde la Comunidad de Ciudades de LAIF City Life aborda precisamente algunos de estos desafíos, desde la infraestructura verde hasta la resiliencia climática o la integración de la naturaleza en la planificación urbana. Las experiencias compartidas muestran que no existen soluciones únicas. Cada ciudad debe adaptar las intervenciones a sus características sociales, ambientales y territoriales. Sin embargo, todas comparten una misma conclusión: trabajar con la naturaleza puede resultar más eficiente, más resiliente y más beneficioso para las personas.
Una infraestructura para las ciudades del futuro
Recuperar ríos, ampliar parques o proteger ecosistemas ya no responde únicamente a objetivos ambientales. Son decisiones urbanas que ayudan a las ciudades a adaptarse al cambio climático, reducir riesgos y mejorar la vida de las personas.
Las ciudades de LAIF City Life muestran que la naturaleza puede volver a ocupar un lugar central en la planificación urbana. No como un elemento decorativo, sino como una infraestructura viva capaz de construir ciudades más resilientes, saludables y preparadas para el futuro. Las ciudades están volviendo a mirar a la naturaleza. Y quizás, en ese proceso, también estén redescubriendo una mejor forma de hacer ciudad.
